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28 April 2017

Por María Antonieta Chaverri

Cofundadora de Capitalismo Consciente Costa Rica

A lo largo de la historia moderna la mejora de múltiples indicadores de desarrollo, tales como pobreza, escolaridad, mortalidad, infraestructura, etc. son producto de la evolución del capitalismo y las oportunidades que ofrece, incluyendo generación de empleo, investigación, oferta de bienes y servicios y aportes económicos a los estados. Sin embargo, ha quedado en deuda en el ejercicio del rol social que por definición le corresponde.

Cuando se piensa en el desarrollo económico como mecanismo de prosperidad y bienestar pierde relevancia el hecho de que haya un crecimiento constante en la producción de bienes y servicios a nivel global. El sector privado tiene una mala reputación porque la avaricia y los intereses particulares han hecho que muchos empresarios pierdan de vista su rol social y que su éxito y bienestar depende de cómo sean percibidos. Comprender la interdependencia es clave para la sostenibilidad de los negocios y la humanidad misma.

Si bien las empresas se han activado más en materia social y ambiental, con iniciativas que van desde la filantropía hasta buenos, caros y complejos programas de RSE, el alma de la mayoría no ha cambiado y estos programas no generan impactos reales ni sostenibles para las partes; muchos son asistencialistas, paralelos al quehacer de los negocios, sin un involucramiento real de sus dueños y altos ejecutivos, no se traducen en el modus operandi de las empresas y por consiguiente no calan en sus colaboradores ni grupos de interés.

El Capitalismo Consciente invita a las empresas a reflexionar sobre su naturaleza e impacto y plantea que el ejercicio ético de los negocios garantiza su sostenibilidad a largo plazo.

Esta filosofía se basa en cuatro pilares: propósito superior, liderazgo consciente, integración con grupos de interés y cultura organizacional consciente.

Propósito superior: responde al por qué y para qué existe una organización en la sociedad, más allá de las utilidades. El propósito una declaración de interdependencia y debe ser sanador para todas las partes y la sociedad. Al enfocarse en su propósito, la empresa inspira, compromete y energiza a sus públicos de interés. No se trata de hacer negocios y luego buscar cómo contribuir, se trata de hacer negocios de manera que se contribuya desde el mismo quehacer empresarial.

Liderazgo consciente: “Los líderes conscientes ven un camino e inspiran a otros a viajar por éste. Comprenden y acogen el propósito superior de la empresa y se enfocan en crear valor a las partes interesadas y armonizar sus intereses”.* Ellos son el principal moldeador de las culturas conscientes, reconocen su vulnerabilidad y al admitirla incrementan su credibilidad, tienen claro las situaciones en que desarrollan su máximo potencial: normalmente cuando convergen valores, fortalezas, pasiones y aspiraciones; entonces son capaces de guiar con una perspectiva de aprendizaje y compasión. De acuerdo con John Mackey, coautor del libro Capitalismo Consciente, estos líderes desarrollan y aplican cuatro tipos de inteligencia: analítica, sistémica, emocional y espiritual y se enfocan en servir en vez de dirigir.

Cultura organizacional consciente: Se basa en valores y rasgos claramente articulados, garantes de la consecución del propósito, la conexión entre los públicos de interés, las personas y los procesos de la organización; esos valores deben traducirse en comportamientos concretos. Las culturas conscientes implican confianza, empoderamiento y apoyo, para lo cual es indispensable que haya ejercicio ético a todo nivel y vivencia de la escucha, que a su vez estimula la creatividad e innovación.

Integración con públicos de interés: “Implica reconocer la naturaleza interdependiente de la vida y la base humana de los negocios; por lo tanto, las empresas necesitan crear valor con y para sus públicos de interés. Así como la vida se forma en ecosistemas, públicos sanos llevan a sistemas de negocios sanos”.* Comprender las necesidades de los públicos permite construir una relación ganar-ganar en que ambas partes logren sus objetivos y juntos crean valor en la sociedad.

Las organizaciones son seres vivos, conjuntos de seres humanos, que deben aspirar a vivir según su máximo potencial, poniendo al servicio de otros y del entorno en que se desempeñan –social y ambiental- sus capacidades con el fin de sostenerse en el tiempo. Las organizaciones, como las personas, anhelan vivir mejor y más plenamente, para lo cual deben estar en un constante despertar de la conciencia.

*citas del sitio www.consciouscapitalism.org, traducción propia.